Caspa

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Caspa

El cabello es un elemento muy destacado en la imagen de una persona; por eso hay que cuidarlo y mantenerlo sano y limpio, utilizando siempre productos adecuados, algo fundamental para combatir problemas como la caspa.

La caspa es una descamación excesiva del cuero cabelludo que provoca la aparición de unas escamas homogéneas y agrupadas, visibles para la persona afectada y para los que están a su alrededor. Las escamas aparecen como capas en el cabello y en mayor o menor grado sobre la ropa o las almohadas.

Técnicamente se llama pitiriasis, debido a que siempre están presentes en ella las esporas de Pitirosporum ovale, un hongo capaz de hidrolizar el sebo y que se encuentra en el cuero cabelludo de cualquier individuo normal.

Distinguimos dos tipos de caspa:

La pitiriasis seca o caspa seca, muy frecuente, y que consiste en una descamación con escamas blanquecinas, secas y finas, que se desprenden fácilmente o por rascado y que no produce prurito ni signos inflamatorios.

La pitiriasis esteatoide o caspa grasa, que presenta escamas englobadas con sebo; son mayores, más espesas, oleosas, amarillentas y pegajosas, más adheridas al cuero cabelludo y a los cabellos. Se asocia a la seborrea y se localiza preferentemente en áreas seborreicas de la cabeza, como son la zona frontal o la zona de la nuca.

La caspa afecta a cerca del 20% de la población. Su severidad aumenta en invierno y disminuye en verano. Al contrario de lo que se piensa, su aparición no está relacionada con el estado emocional de la persona, aunque se complica en estados de estrés.

Se manifiesta especialmente durante la pubertad, cuando se alteran muchas actividades de la piel, y alcanza su punto máximo entre los 30 y 40 años. Y puede confundirse con otras patologías, como la dermatitis seborreica o la psoriasis.

Existen productos que consiguen resultados excelentes a la hora de solucionar este problema, que a menudo preocupa más en el orden estético que por tratarse de una enfermedad cutánea. Los cuidados cosmetológicos consisten en la utilización de champús específicos con reglas estrictas de aplicación que deben seguirse disciplinadamente.

Incorporan en su formulación sustancias antifúngicas y antibacterianas de amplio espectro y sustancias específicas como son el piritionato de zinc, la piroctona olamina, el disulfuro de selenio y algunas plantas medicinales como la capuchina (Tropaeolum majus), que deben utilizarse de forma adecuada para cada tipo de caspa.

La caspa también puede ser un síntoma de la seborrea, la psoriasis, la micosis o la pediculosis. Es recomendable evitar rascarse excesivamente. Rascarse hasta quebrar la piel puede aumentar el riesgo de infecciones, particularmente de Staphylococcus aureus y estreptococos, y alopecia provocada por afecciones a la piel

La caspa varía de una persona a otra. Puede ser necesario probar varios champús con ingredientes activos diferentes (sulfuro de selenio, alquitrán, ácido salicílico, piritionato de zinc, ketoconazol ) para encontrar el más adecuado para cada individuo en particular

Se recomiendan los lavados frecuentes con champús específicos, en dos tiempos, realizando masajes suaves que ayudan a despegar la caspa. un individuo puede encontrar que alternar entre diferentes tratamientos sea más efectivo que apegándose a un régimen único, que puede volverse menos efectivo con el paso del tiempo

Deben alternarse con champús suaves.

Se aconseja el secado con secador con aire templado

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